En "Y la tecnología cambió los escenarios o el efecto Pigmalión se hizo realidad" los autores reflexionan acerca de los cambios que trajo consigo el surgimiento de una sociedad industrial en el campo educativo. Se requirió instaurar un sistema educativo básico, al parecer, con la intención de capacitar a los trabajadores, más que con un afán educador en un sentido amplio, con la finalidad de tener mano de obra capacitada.
Hablan también de los cambios que implicaron distintas tecnologías, tales como el fonoscopio, el libro y la televisión. Con estos antecedentes nos llevan a considerar lo revolucionario que resulta ahora el mundo de la informática y las nuevas tecnologías para el campo educativo. Las tecnologías se están desarrollando a una velocidad tal que no dan tiempo para hacer un análisis detenido de ellas y su influencia. Además, y esto me llama mucho la atención, hay una acumulación impresionante de información y tener acceso a ésta no necesariamente implica conocimiento ni aprendizaje.
Los docentes tendremos nuevas tareas ante este cambio: capacitarnos en el uso de las tecnologías; enseñar a discernir a nuestros estudiantes entre el tipo de información que pueden elegir como la más confiable para generar sus propios conocimientos; romper nuestras propias resistencias al uso de las TIC’s y usarlas como una herramienta más para nuestra labor.
De acuerdo a los autores, el uso de algunas tecnologías puede implicar, y de hecho ya sucede, que el aprendizaje no se dé necesariamente en una interacción directa. Ello requerirá estrategias nuevas y bien planificadas por parte de los docentes para hacer un uso crítico y creativo de las tecnologías. A pesar de mis resistencias hacia la tecnología (la más evidente es libros vs. internet), confieso que ya le estoy perdiendo el miedo y diseñando nuevas actividades (que las incluyan) para el próximo semestre.
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